La belleza del caos: El alma de un viñedo familiar




 


Visitar una viña es emocionante, hay personas que nunca han estado en una y se entiende esa emoción con lo simple, y también me emociono al ver que otros se emocionan, siento que realmente las viñas son muy desconocidas por la mayoría de las personas, de hecho muchos se imaginan esas viñas pulcras y perfectas, pero cuando se encuentran con estos pequeños viñedos, es un caos, las líneas de parras no están muy rectas y abunda la maleza y pasto, es el resultado de no pasar arado ni usar  herbicidas, y es que la tecnología ni los adelantos industriales nunca pasaron por aquí, al ser una pequeña parcela y producir pequeñas cantidades para el consumo propio o vender a muy pequeña escala, no era ni es necesario, más que hacer una contra al sistema, es un proceso natural de los pequeños viñedos familiares.

Es la belleza del caos, un viñedo orgánico porque simplemente es, sumado a esa cálida brisa del mes de abril y los colores del paisaje.


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